jueves, julio 31, 2025

Bitless

Bitless


Desde el Inicio de los tiempos se ha dirimido entre una equitación circense y otra atlética basada en un entrenamiento gimnástico diferente de los actos reflejos inducidos por condicionamiento.


La idea de que la equitación bitless es inherentemente más ética que la equitación académica merece ser examinada más de cerca. Si bien la equitación bitless puede parecer una alternativa más compasiva, es importante considerar que muchos caballos bitless han sido entrenados previamente con embocadura o con técnicas de condicionamiento conductista, lo que plantea preguntas sobre la verdadera naturaleza de esta práctica.


El entrenamiento bitless puede basarse en conductismo y actos reflejos, lo que puede llevar a un comportamiento del caballo condicionado y sumiso, más que atlético y natural. Esto puede inhibir la expresión natural del caballo y llevar a un sufrimiento psicológico y físico. Los caballos entrenados con recursos que no respetan su aspecto atlético y equilibrio pueden exhibir resultados circenses que no respetan el desarrollo físico que es necesario para ejercercicio de exigencias físicas importantes.


Además, la difusión de estos modelos puede acarrear problemas y riesgos para quienes se inician en la equitación bitless. Muchos jinetes pueden pensar que simplemente cambiando de embocadura a bitless es suficiente, sin darse cuenta de que el éxito en la equitación bitless depende en gran medida del adiestramiento previo y la comprensión profunda del comportamiento del caballo. Sin la preparación adecuada, los jinetes pueden enfrentar dificultades para comunicarse con sus caballos, lo que puede llevar a accidentes y lesiones tanto para el jinete como para el animal.


Imágenes de caballos que intentan piaffar sin remeter los posteriores y poniendo todo el empeño en elevar sus espaldas son señales muy claras de sufrimiento que se expresan en sus orejas y en el esfuerzo fisico desarmonizado, son un ejemplo elocuente de este problema. En última instancia, la equitación bitless no es necesariamente una solución mágica para los problemas éticos de la equitación. Al examinar más de cerca la realidad detrás de esta práctica, podemos ver que la verdadera cuestión no es la herramienta en sí, sino la relación entre el jinete y el caballo, y el respeto que se les brinda a estos animales.




martes, julio 01, 2025

Vínculo (nuevo)

Interactuar en la realidad y relacionarse con el caballo implica plantear un cambio en nuestra realidad y en la del caballo. Para que este plan resulte eficaz se debe establecer un vínculo con la realidad que debe implicar necesariamente actuar en tres órdenes: en lo real propiamente dicho, en el ámbito ideal y en lo formal. 

La conexión entre jinete y caballo es un tema fascinante. La empatía y la comunicación no verbal juegan un papel crucial en esta relación. 

La práctica de la equitación permite a ambos seres entender y responder a las necesidades del otro, creando un vínculo profundo y significativo.

El ámbito real queda definido por la descripción del escenario, lo que perciben nuestros sentidos y los del caballo... es un terreno plagado de incertidumbres y desconfianzas mutuas, a la defensiva, y en el que se establece, de hecho, una distancia de seguridad. Si nos acercamos el caballo se alejará, manteniendo esa distancia, preservando su “burbuja“ y dispuesto a la fuga si es necesario. Podríamos decir que en el ámbito real las cosas se dan cuerpo a cuerpo.

El ámbito ideal se refiere a todo lo que llevamos dentro: expectativas, ambiciones, imaginarios, aquella imagen que cada uno se hace del resultado final, el diseño del objetivo. Naturalmente el caballo desconoce absolutamente nuestras intenciones y hace muy bien en desconfiar abiertamente.


Lo formal, en cambio se refiere a las técnicas, procedimientos, las herramientas, recursos... el conocimiento que define nuestro hacer.

Como es fácil advertir, si no conjugamos estos tres aspectos es imposible crear una relación o vínculo con el caballo: si no estamos con el caballo (real), si no tenemos un objetivo (ideal) y si no tenemos un plan (formal). Cada aspecto por si solo no es suficiente.

Frente a frente con el caballo quedamos reducidos al cuerpo a cuerpo, en lo que el caballo sacará amplia ventaja, por instinto, es más fuerte, de mejores reflejos. Si actuamos como si creyéramos poder atrapar y dominar al caballo por la fuerza nos exponemos a riesgos físicos tanto para nosotros como para el caballo; y si optamos por una actitud absolutamente pasiva simplemente las cosas se desarrollarán según el interés del caballo. Creer que dominamos al caballo por la fuerza es una alucinación propia del mejor ilusionismo, siempre habrá un consentimiento y una aceptación del caballo, él tiene la última palabra.

Además, el uso de la fuerza se vuelve una herramienta tosca, burda que entorpece la comunicación, el caballo debe despejar el “ruido“ (señales que no pueden ser decodificadas por los sentidos) que hacemos en su boca, en su cuerpo, para tratar de interpretar alguna ayuda. Asi configuramos un círculo vicioso: menos nos entiende, más ruido hacemos con nuestras “ayudas“ obligándonos a incrementar las señales, más volúmen, que en algunos casos llega a aturdir al caballo.

El objetivo (lo ideal) por si sólo tampoco es suficiente. De nada sirve saber qué queremos si no sabemos qué podemos hacer y cómo debemos proceder... todo nuestro ideal puede verse reducido a una mera fantasía.

Una serie de técnicas y procedimientos (sólo lo formal), nos convertirán en autómatas, con algún éxito en algunas ocasiones, pero tampoco solventará el vínculo y sobre todo nos mantendrá alejados de poder desarrollar la sensibilidad necesaria para adecuar esas técnicas según el carácter de cada caballo.

Es prácticamente imposible manejar un caballo sin desarrollar el tacto que nos sensibilice para leer sus mensajes y entender, en la medida de lo posible, su lenguaje. En este ámbito es imprescindible tener en claro que planeamos una comunicación con el caballo, que esperamos que él esté atento y dispuesto a nuestras demandas y que es fundamental contar con un lenguaje compartido para entendernos, basado fundamentalmente en lo corporal (actitud, gestos, ritmos y miradas, no debemos perder de vista que nuestra actitud natural es manifiestamente la de un depredador y que en consecuencia debemos reeducarnos para que nuestras acciones no resulten una amenaza para el caballo).

La relación con el caballo se desarrolla entonces manteniendo aquel espacio de seguridad; y antes de vencer ese espacio o barrera, debemos negociar en términos de mutuo respeto: ninguno invadirá el espacio del otro sin previa conformidad.

La empatía y la confianza se pueden profundizar en varios sentidos: reconocer y entender las emociones del caballo (miedo, alegría, tristeza): adaptar el lenguaje corporal y la comunicación para calmar o animar al caballo y ser consciente de las necesidades físicas y emocionales del caballo.

En cuanto a la confianza es necesario establecer rutinas y patrones predecibles para el caballo, ser consistente en las acciones y reacciones y demostrar vulnerabilidad y apertura para que el caballo se sienta cómodo y recompensado.

En resumen, la conexión entre jinete y caballo se basa en la empatía y la confianza. Al reconocer y entender las emociones del caballo, adaptando el lenguaje corporal y la comunicación, y estableciendo rutinas predecibles y consistentes, se fortalece este vínculo. La empatía y la confianza permiten una conexión profunda y significativa entre ambos, enriqueciendo la experiencia de la equitación.

miércoles, julio 10, 2024

Plan de cruzamiento

 Este es el esquema de cruzamiento del abuelo materno del semental con la yegua





“...CONSIDERACIONES GENÉTICAS SOBRE EL ESQUEMA DE BRUCE LÖWE....

 del prof. Werner F. Kirschbaum http://www.vonliebesmeer.com.ar

Werner F. Kirschbaum.

Bachelor of Science in Agricultre, de la Universidad de Florida.

Ex profesor universitario Becario AID, USA y Becario Deutsche Stiftung, Alemania.

Ex Presidente del Consejo de Jueces de la Federación Cinológica Argentina.

Es profesor de Genética y Genética de la Producción.

Juez All Breed y Especialista de 20 razas de la FCA - FCI.

Juez de Aves y Conejos de la AACA y SRA. Juez de Vacunos de Carne de la SRA.


El Profesor Werner, si bien escribió este artículo en un portal de Criadores de perros de la Raza Rottweiler, creímos importante incorporar aquí su artículo porque el mismo está referido a uno de los grandes teóricos de la crianza del pura sangre como fue Bruce Lowe, y porque además explica genéticamente y en forma indirecta, el pensamiento del gran criador norteamericano OLIN GENTRY CUANDO NOS INDICA: "...DEVUELVA AL PADRILLO LA MEJOR SANGRE DE SU MADRE...”. Por ello se transcribe textualmente.


Las explicaciones del éxito del esquema empírico de Bruce Löwe, que produjo excelentes resultados en la cría y obtención de caballos de carrera a fines del siglo XIX, son las siguientes:


1- El éxito del caballo triunfador se debe en realidad, a la elección de la madre del potrillo y de su abuela paterna, por intermedio de sus respectivos, abuelo materno y de su bisabuelo paterno.


2- Pues la mitad cromosómica del bisabuelo paterno, pasa a su hija, inclusive con todo el cromosoma X de su padre y la mitad cromosómica del abuelo materno, inclusive todo su cromosoma X

pasa a su hija. En realidad al evaluar la calidad de los padrillos  abuelo materno y bisabuelo paterno por vía materna, evalúa a ambas yeguas.


Le hubiese sido más sencillo evaluar a ambas yeguas, que seguramente deben haber hecho un papel interesante en las pistas.


Lo que sucede es que los criadores de caballos de carrera y muchas

veces toda clase de criadores, se olvidan del plantel de yeguas.


Piensan que con echar un buen padrillo todo esta solucionado. Si además utiliza efectuando una consanguinidad generacional 3 y 4, es decir que en el Pedigree, el bisabuelo paterno y el abuelo materno sea el mismo padrillo, siendo sus hijas, ambas medias hermanas, producimos según la Tabla de cierto empirismo de

Felch, que el potrillo obtenido tiene el 37,50% ( 25% + 12,5%) de

sangre del padrillo sobresaliente seleccionado.


Aclaramos, que según esta tabla (con cierta aproximación ya que no habla de genes), que un hijo hereda un 50% de la sangre de

cada padre y un 25% de cada abuelo y así sucesivamente.


Es la consanguinidad más exitosa que se ha obtenido en los caballos de carrera, ya que si se hace más estrecha aparecen

los efectos negativos de la depresión consanguínea, con la

consiguiente pérdida de vigor.


Mientras que con la consanguinidad 3-4 hay un refrescamiento de sangre al cruzar el mismo macho con hembras distintas, pero con el resultante que las medias hermanas producto del mismo, tienen la probabilidad de aportar un gran bagaje genético del padrillo seleccionado por medio de la madre del potrillo resultante y de

su abuela paterna.


4- La importancia de las hembras en la cría se debe a los siguientes

factores:


a) Sólo las hembras heredan el cromosoma X del macho sobresaliente. El hijo solamente el Y, que prácticamente es

portador de pocos genes.


De manera que a los hijos machos se le pierde todo un cromosoma!! Es por ello que las líneas paternas se pierden todas

empeorando en cada generación.


Tenemos el caso de nuestro gran padrillo Congreve, que sigue en su gran hijo Embrujo, pero muere inexorablemente en su último descendiente y representante generacional Urano.


En cambio produce su hija Bellotte, con Sind al famoso Académico, ganador dos veces del Gr. Pr. C. Pellegrini, vencedor incluso del Gran Penny Post, en el mismo. Esta línea materna todavía está en vigencia.


b) Además la heredabilidad de los factores cuantitativos o producto de acción poligénica presentan generalmente mayor heredabilidad en las hembras, que en los machos


c) Debido a la impronta que imprime la madre en sus hijos, los factores de comportamiento, deben ser fundamentalmente evaluados en la madre.


Por algo los grandes criadores, cuando van a una cabaña, haras o kennel, les interesa prioritariamente evaluar las hembras en el mismo.


Los ingleses dicen acertadamente que la mejor hembra en su

criadero es mejor que la mejor hembra que puede adquirir fuera del mismo. Nadie vende sus mejores hembras.


En cambio un buen macho para la cría siempre se puede adquirir ya sea por un hijo, servicio o semen.


Incluso los grandes criadores siempre buscan en los pedigrees de un criadero exitoso, la hembra fundadora y la continuidad femenina en sus pedigrees.


Por algo lo árabes hicieron su famosa raza de caballos con

las siete líneas maternas, que aún persisten!!.


Sintetizando con respecto al esquema de Löwe podemos afirmar que los buenos padrillos pasan lógicamente sus buenas cualidades por medio de sus hijas, puesto que sus hijos tienen menos  posibilidad de heredar todo el bagaje genético del padre, mientras sus nietos por medio de sus hijas, tienen mayor posibilidad

lunes, diciembre 25, 2023

Violencia o el poder de lo sublime

 

Violencia o el poder de lo sublime

En muchos casos y sin duda con justa razón, se ha generalizado el repudio del uso de prácticas violentas en el adiestramiento del caballo. Sin embargo la amplitud de criterio con que se juzga la violencia ha hecho de esta cruzada un proceso inquisitorio hasta extremos radicales que postulan que abordar un caballo, inmiscuirse en su entorno, ya es de por si un acto violento que fuerza la naturaleza del caballo. 

Ya no solo se trata de la violencia física sino que se advierte sobre violencia psicológica, hay sometimiento abusivo del caballo por parte de todo aquel que tenga la intención de vincularse con un caballo.

En estos términos no habría prácticamente nada permitido y deberíamos dejar librados los caballos a su suerte, una suerte que por otra parte no tiene garantizada su supervivencia. Ya hemos dicho que el caballo que admiramos por su belleza y como símbolo de nobleza y libertad es resultado de la interacción con la cultura del hombre, la domesticación dio como resultado el desarrollo de un potencial genético sorprendente: los caballos de la prehistoria, de un tamaño no mayor al de un perro pequeño, ya se habrían extinguido y abandonarlos a su suerte supondría una regresión, involución, además de dejarlos expuestos a depredadores o incluso generar algún desequilibrio en determinados hábitats. La relación con el hombre le ha dado a esta especie un lugar de privilegio.

Esta presión cultural que moviliza algún sector que se dice proteccionista nos lleva a extremos inverosímiles porque acaba censurando lo más valioso que tiene toda especie vital: el poder. El poder hacer que es el verbo que está en la base de toda relación que nutre y es condición de posibilidad de la evolución.

Toda relación o vínculo con el caballo, incluso la ¨no-relación¨, es establecida por el hombre desde el poder, porque el poder, antes de su perfil político y social, es una facultad de la vida. Nadie duda que proscribir la violencia es un mandato ético inobjetable pero llevarla a extremos que acaban por censurar todo comportamiento nos obliga a recapacitar y tener que rever los alcances: qué es violencia y qué es natural como fuerzas implícitas en todo vínculo o relación.

Precisamente en estos tiempos en los que se estimula y alienta el ¨empoderamiento¨, resulta contradictorio que, cuando se trata de caballos, no se considere el potencial empoderamiento que supone el vínculo con los caballos.

El poder es el verbo del hacer, el poder es lo que nos anima a establecer relaciones y vínculos con el mundo; el poder es la condición de posibilidad de toda comunicación que es el canal necesario para intercambiar la información que mantiene activa la red viva del mundo.

Es en este preciso sentido que el poder no debería ser anatematizado porque como condición de posibilidad de la comunicación procura el flujo de la información que nos da forma (in-forma). Informarse es darse una forma, una forma que nos viene dada por la comunicación, por la relación con otro, un canal bidireccional entre dos que se comunican y no solo se modifican sino que dan lugar a un hecho nuevo, una novedad, una nueva forma que sintetiza dos realidades hasta entonces ajenas y solitarias.

Sin duda, la irrupción de algo nuevo lleva implícito un rasgo de violencia, algo que viene a hacerse lugar pero esta emergencia lleva el signo (el sentido, el significado) de lo sagrado, de lo que se presenta como una concreción de dos ámbitos que hasta ese momento estaban desvinculados.

¿Acaso no está más que reconocida la necesidad de las relaciones? ¿No está por demás acreditado que más que objetos, cosas o individuos somos relaciones? Las relaciones, los vínculos, nos dan forma; el vínculo con los caballos nos abre un canal de comunicación entre lo terrenal y lo espiritual. Ni el caballo ni el hombre son todo espíritu o todo naturaleza pero el vínculo entre las partes inaugura un ámbito en el que, lo que no todo       ,  se consuma y realiza en un acontecimiento original.

La relación con lo sublime nos violenta sobre todo porque es inefable pero no por ello deberíamos proscribirla porque es la que hace hablar a todo lo demás. No debería haber ninguna proscripción ética para que entre caballos y humanos nos demos forma.






martes, julio 11, 2023

Lenguaje corporal

 Las domas naturales hacen hincapié en la comunicación con el caballo.

Toda comunicación implica un lenguaje.

Si bien la semiótica es un estudio referido específicamente al lenguaje humano, podemos extrapolar alguna de sus categorías para abordar con más precisión qué significa el lenguaje cuando tratamos de comunicarnos con los caballos.

La señal alude a una relación física, una suerte de relación causal, si hay humo hay fuego.

El signo es algo más elaborado porque implica cierto grado de abstracción siendo la relación entre signo y significado algo más elaborada en cuanto a la interpretación. Si bien las señales de tránsito se llaman señales, se podría decir que son signos que indican o dan información a través de imágenes.

El símbolo sería el grado más elevado de abstracción, por ejemplo una palabra, que no tiene en sí ningún rasgo que la identifique con lo que se pretende anunciar. La palabra perro no tiene nada de perro, aunque Borges diga que el Cratilo dice que en el nombre de la rosa está la rosa.

Con estos elementos deberíamos poder abordar con mejor criterio aquello a que nos referimos con el lenguaje de los caballos.

Según lo entiendo, nuestra comunicación con el caballo se basa fundamentalmente en señales, hay una relación física tanto pie a tierra como montados, que transmite información.

Los signos para un caballo pueden entenderse como interpretación del medio… ambientes que conoce y en los que puede sentirse seguro, objetos que desconoce y que generan inseguridad y desconfianza… las señales impactan a nivel psicológico. En ese sentido nuestro “lenguaje corporal”, es decir, nuestra disposición física, la actitud, la mirada, el tono de voz, estar de espaldas, de frente o sentados… son elementos del escenario que dan señales al caballo para su análisis de la situación.

Por último, los símbolos, quizás sean los menos funcionales en la comunicación con el caballo porque al menos hasta ahora no se ha demostrado que el caballo maneje nuestros mismos códigos gramáticos y semánticos. Aunque un caballo responda a una “voz de mando” solo será por condicionamiento físico y reflejo.

Dicho todo esto para poner de relieve que para abordar un caballo bajo los términos de la comunicación y el lenguaje no hay que “aprender” un lenguaje de señas, no hay que repetir pasos de baile, sino que se trata de aplicar la intuición para manejar nuestro cuerpo como señales claras de la información que se pretende transmitir.


miércoles, mayo 03, 2023

Etapas de la inciación del potro






 Trabajo pie a tierra

1.- control de movimientos, trabajo a la cuerda

2.- adiestramiento al manejo y conducción con dos tiendas largas

3.- colocación y habituación al bridon

4.- paulatina habituación al peso del jinete

5.- entrenamiento en la conducción en línea recta con riendas largas

6.- trabajo en libertad


jueves, septiembre 16, 2021

Entrenamiento del potro: cabresteo

Un sencillo enrendamiento  para ayudar en la iniciación del cabresteo. 
Es probable que haya quienes consideren que el caballo del video ya estaba iniciado. Es la primera vez que se lo trabaja en este ejercicio y en todo caso lo relevante es que la actitud y el comportamiento no dependen de experiencias previas sino de una disposición que es imprescindible para estar permeable a las ayudas e indicaciones.
No es el enrendamiento lo que resolverá el aprendizaje sino la disposición del caballo que no está a la defensiva ni tiene ninguna intención de huir.
Es necesario trabajar y cultivar esta actitud porque es la que asegura el aprendizaje. Hay que evitar abordar al caballo con la intención de imponerle un ejercicio, por el contrario, lo que debemos lograr es que el caballo nos acepte a su lado y no desconfíe. El resto serán maniobras que el potro aceptará e inmediatamente su voluntad se inclinará hacia nuestras sugerencias por imitación o por la voluntad de mantenerse cerca nuestro.





 



 

jueves, agosto 19, 2021

Entrenamiento del potro: iniciación a las flexiones de cuello y cabestreo

 La experiencia nos hace saber que la relajación nos hace más permeables para percibir y recibir nueva información.

En la iniciación del potro la relajación es un requisito necesario porque no solo mantiene apagado el switch de fuga y las tensiones asociadas, sino que promueve y facilita la plasticidad del sistema muscular del caballo propiciando además la captación de nueva información.

El cuello del caballo es un sistema complejo de músculos asociados que morfológicamente están diseñados y conjugados en función de sus programas básicos de conducta: son operativos para estirarse y pastorear tanto como lo son para erguirse y equilibrar la masa del cuerpo rápidamente.

Por la parte superior del cuello: romboideo, esplénico y trapecio acaban uniéndose con el dorsal mayor; y por la parte inferior, el esternocefálico y el braquiocefálico que ligan el pecho y el anterior con la cabeza. Es un ejercicio recomendable observar al menos una lámina de la musculatura del caballo para captar la conjugación compleja de todo el sistema y luego palpar al caballo para poder reconocer mínimamente estas masas musculares y eventualmente sus tensiones.

Al estar junto al caballo y dispuestos a procurar algún ejercicio deberíamos hacer un reconocimiento de las zonas que presentan tensión y podrían provocar resistencias o respuestas de oposición.

En general cuando demandamos las primeras flexiones el caballo no solo no cederá el cuello sino que dará algún paso atrás. El objetivo será reconocer el punto de resistencia que se encuentra en la inserción del trapecio con el dorsal y masajear esa región.

El conjunto muscular del caballo es un sistema sinérgico que responde operativamente de manera coherente e informado por el programa de conducta que lo impulsa. 

Nuestra aspiración es comunicar nueva información a ese sistema. Ponerlo en situación de una relajación tal que lo haga permeable (y no sumiso) a un movimiento interactivo. Qué significa esto? Significa que el sistema complejo del caballo se complejiza aún más al vincularse con estímulos que representan nueva información para el sistema.

Una vez que se conquista una flexión de cuello relajada podremos avanzar para demandar un giro y trabajar el movimiento de los posteriores observando y vigilando que este movimiento se exprese respetando la regularidad del aire (el paso en este caso) y flexionando las articulaciones.




miércoles, mayo 26, 2021

I’M BACK - Otoño 2021

 Un poco porque a pesar de todo todavía se puede pegar unos galopes pero más que nada porque es magnífico ser parte de la historia de un caballo.






jueves, marzo 18, 2021

El conocimiento como mentira

La equitación no está al margen de las discusiones sobre el conocimiento; si hay un conocimiento práctico o teórico, si la tradición oral basada en usos y costumbres representa un saber más auténtico que el clasicismo académico generalmente enfocado en cuestiones técnicas y teóricas; y todo ello sesgado por perspectivas morales que ponen en tela de juicio nuestro vínculo con el caballo. De todas maneras es necesario señalar que estas discusiones parten de un esquema en el que sujeto y objeto se presentan como entes autónomos sin relación ni interacción que ponga en perspectiva sus respectivas identidades.

Michel Foucault aborda el tema del conocimiento en una conferencia publicada en el libro La verdad y las formas jurídicas para hacer una interpretación de lo que Nietzsche dice  al respecto. Dice Nietzsche:

    "En algún punto perdido del universo (...) hubo una vez un astro en el que unos animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue aquel el instante mas mentiroso y arrogante de la historia universal."

 Nietzsche define el conocimiento como un artificio que no duda en calificar de mentiroso y arrogante. Los dos calificativos no parecen complementarios; la arrogancia quizás del género de la soberbia y la vanidad, hace pensar en cierta jactancia fatua y un envanecimiento presumido de quien se vanagloria de nada o de aquello que se apropia sin que le corresponda. En tanto mentir supone un comportamiento deliberado para ocultar, negar o engañar sobre una realidad; pero un artificio no es necesariamente una mentira. En qué sentido la invención del conocimiento es una mentira? Es una mentira el mecanismo psicológico? El mecanismo del conocimiento sirve para ocultar la realidad? O son mentiras los contenidos del saber? La arrogancia proviene de la jactancia por advertir la capacidad de mentir y engañar? En todo caso, siempre se podrá atribuir esta imprecisión retórica al puro estilo nietzscheano, siempre desbordado e intempestivo.

Lo que interesa puntualmente es el carácter artificial del conocimiento. Es entonces artificial el fenómeno psicológico o son artificiales las proposiciones del saber en el sentido de no tener correspondencia alguna con la realidad? Esa pregunta no tiene respuesta y bien podría justificar un esfuerzo reflexivo para indagar algo más. Pero a nuestros fines nos contentamos con la idea llana que el conocimiento es un invento, una creación de la inteligencia, un ardid, una estrategia que como veremos se basa en la lucha y tiene por fin la dominación.

Ahora bien, esta afirmación, que el conocimiento es un invento, lleva en si una sanción moral, un reproche a las artificiosas construcciones del saber. No solo porque no hay correlato entre las formulaciones del saber y la realidad sino porque las razones de este artificio encubren intereses espurios. Todo lo que se enuncia como saber respecto de la realidad ni siquiera es un error, mucho menos una hipótesis, sino que es mentira. Y desde luego no es una mentira nsustancial o contingente producto de la ignorancia arrogante sino que es una  mentira como ardid, estrategia, para ejercer dominio sobre las cosas. 

En esto hace particular hincapié Foucault:

    "Nietzsche dice que sólo comprendemos porque hay como fondo del comprender el juego y la lucha de esos tres instintos, esos tres mecanismos o pasiones que son reir, deplorar y detestar."

Y agrega:

    "Y estos tres impulsos (...) tienen en común el ser una manera no de aproximarse al objeto, de identificarse con él, sino de conservar el objeto a distancia, de diferenciarse o romper con él, de protegerse de él por la risa, desvalorizarlo por la deploración, alejarlo y finalmente destruirlo por el odio,"

De esta manera queda caracterizado que el conocimiento no es una pasión (un amor o voluntad de saber) por los objetos que nos seducen sino que el conocimiento responde a una serie de reparos, impulsos defensivos que producen odio, desprecio o temor. Para Nietzsche, el conocimiento según Foucault, supone respecto del objeto una relación de distancia y dominación, "en el conocimiento no hay nada que se parezca a la felicidad, al amor, hay mas bien odio y hostilidad (...) sistema precario de poder,"

Por lo tanto, según esta interpretación, el conocimiento es el efecto de una lucha de poder y por la dominación. Salta a la vista que esta concepción confronta de lleno con la idea clásica del conocimiento como adecuación, unificación y armonía con la realidad y sus cosas, de la búsqueda de un saber que revele alguna verdad. La idea intrínseca de la filosofía como amor por la sabiduría queda descolocada.

    "Cuando Nietzsche habla del carácter perspectívico del conocimiento quiere señalar el hecho de que solo hay conocimiento bajo la forma de ciertos actos que son diferentes entre sí y múltiples en su esencia, actos por los cuales el ser humano se apodera violentamente de ciertas cosas, reacciona en ciertas situaciones, les impone relaciones de fuerza."

Hemos esquematizado una reseña de como interpreta y analiza Foucault el conocimiento a partir de Nietzsche. El conocimiento como una serie de actos y efecto de una disposición estratégica del hombre frente a las cosas, una voluntad de dominio en un contexto de relaciones de fuerza. Esta concepción confronta como dijimos con la idea filosófica que hace del conocimiento el despliegue de un deseo por saber, un deseo incesante por comprender y entender las cosas del mundo y poder adecuarse a la realidad.

Hay todavía allí un dilema que se puede exteriorizar discutiendo la etimología de la palabra dominación. No nos hemos apartado de lo que nos ocupa, cuando hablamos de doma en el trato con los caballos, hablamos de dominación o de domesticar, actuamos por temor y nos vinculamos en una relación de fuerzas? Nunca quedan por fuera la voluntad de apropiarse y de dominar eclipsando los sentimientos de de amor y compasión. En términos nietzscheanos el conocimiento se ampararía hipocritamente en fórmulas de armonía y unidad. 

Asi las cosas, los procesos de conocimiento en torno del manejo del caballo están desde siempre atravesados por estas tensiones que implican un cuestionamiento moral. La pregunta pendiente es si hemos alcanzado o habremos de alcanzar un modo de conocimiento con las nuevas ciencias que nos exonere de las estrategias de dominio que denuncia Foucault y nos inicie en un camino de auténtico amor por lo que hacemos.

    

    










jueves, octubre 01, 2020

De las endorfinas y la moral

 


Hay discusiones que como mar de fondo están siempre agitando las aguas, de vez en cuando salen a la superficie.

¿El conocimiento teórico debe prevalecer sobre el práctico? ¿El conocimiento objetivo está por encima del emocional? ¿Todo ello tanto como la intención de gobernar las prácticas humanas con leyes formuladas bajo el imperio del rigor científico?

La ciencia describe a partir de sus criterios y categorías ciertos aspectos de los fenómenos de la realidad. En principio me gustaría decir que ningún principio moral se puede inferir de la ciencia objetiva. La ciencia sólo formula hipótesis falsables y cualquier intento de hacer valer estas hipótesis como verdades termina por constituir un dogma. Cualquier ensayo en este sentido deviene en una manipulación moral que presume que la certeza científica está por encima del comportamiento humano a la hora de buscar el bien o perseguir la felicidad.

Un claro ejemplo de las complejidades muchas veces contradictorias de esta problemática es el desarrollo de las llamadas ciencias humanas, aquellas que tratan de encontrar leyes fundamentales a la hora de regir el comportamiento humano y social. Tanto sea en el ámbito de la psicología, sociología, historia o política el conocimiento científico acaba envuelto en una cinta de Moebius porque el objeto se vuelve sobre si mismo, no hay historia de hechos que nos hablen del quehacer humano sino que la historia misma es un fenómeno humano; no hay manera de que el hombre tome distancia de si mismo para observarse como objeto de estudio.

En este sentido, las prácticas humanas suelen definirse como arte, es decir, una poética que combina el saber con el ingenio, la creatividad con la inteligencia; la habilidad, la práctica y el entrenamiento con la oportunidad; el ensayo con el error. La actividad humana está siempre inscrita como fenómeno, determinada por las circunstancias y por el libre albedrío.

Mucho se habla, hoy por hoy, de la neuroendocrinología, de la dinámica neuronal y los flujos hormonales. Pareciera que estos estudios hubieran dado con el Santo Grial, con la piedra filosofal y que tantos misterios sobre el comportamiento humano están al alcance de ser develados. Son singularmente significativas las implicancias que estos estudios postulan sobre el placer y el dolor; en definitiva sobre la felicidad y las cuestiones morales vinculadas tanto al bien como a los vínculos sociales. Sin duda uno podría decir que es algo desmedido.

Seguramente se pueden decir muchas cosas sobre todo esto pero para circunscribirnos al trato ecuestre estos parámetros deberían ser suficientes. La ciencia nunca ceja en su avance sobre el arte, le quita el sueño no poder explicar lo inefable, aquello que encarna la singularidad humana; y este más allá siempre esquivo muchas veces es esgrimido como la causa de nuestros pesares. La “novedad” en los reproches por el “maltrato” con que el humano somete al caballo ahora se esgrime con argumentos “científicos”. El domador, jinete, según la ciencia, no sabe lo qué hace.

El problema no es que esta afirmación no sea del todo cierta, los problemas se presentan cuando verdades a medias pretenden imponerse como verdades absolutas. Algo de cierto hay en que no sabemos por qué hacemos lo que hacemos, pero eso es propio no solo de la condición humana sino justamente de la diferencia y distancia entre el saber y nuestra naturaleza.

La ciencia con tono admonitorio nos reprocha porque deberíamos saber qué pasa a nivel endocrinológico en el caballo durante el entrenamiento y el aprendizaje. Desde luego que nadie debe renegar de adquirir y manejar información pero lo que queda fuera de juego es la pretensión de añadir a través de esa información una sanción moral.

Que las amígdalas cerebrales procesan dolor y placer, que las endorfinas inundan el flujo sanguíneo y pueden provocar un reflejo de indefensión o que la oxitocina promueve un reflejo de empatía y pertenencia, por un lado son sólo datos fríos que no explican ningún fenómeno, son fotos, radiografías que sacan de contexto el proceso de aprendizaje y socialización, y por otro abren una inquietante incógnita sobre los manejos y manipulaciones que se podrían implementar a partir de la dosificación de estas hormonas. Sin ir muy lejos es sabido que los maratonistas enfrentan el esfuerzo gracias a las endorfinas que segregan, una suerte de anestesia que apareja una sensación placentera que incluso provoca adicción.

¿Que es bueno saberlo? Sin duda, porque es útil saber que un caballo puede estar, en determinado momento, bajo la influencia de algún proceso químico, que hay un sistema que atesora las percepciones y experiencias y se convierte en memoria, tanto como poder discernir si conviene más aprovechar la curiosidad del caballo o aplicarle presión y saber evaluar el tacto y la oportunidad (cálculos que no dependen de lo cuantitativo que mide la ciencia sino de lo cualitativo que sólo puede ser intuido por la sensibilidad humana.)

La ciencia puede explicar dónde residen el miedo y el placer pero no puede decir por qué lo que es placentero es tal, o lo es para mi y no para otro, o por qué lo que a unos atemoriza a otros estimula. Los procesos químicos son diversos y complejos y están articulados unos sobre otros sin poder afirmar dónde empieza cada proceso y se debería tener como como premisa que son procesos que tienden al equilibrio, a reponer la homeostasis del sistema nervioso. Todos hemos tenido experiencias que demuestran que antes de un momento de placer hemos sentido miedo o que, aún, a veces evitamos el placer por miedo o controlamos el exceso por no soportar tanto placer. Pero la ciencia no sabe decirnos qué es placentero para el caballo, sólo es capaz de pronunciarse negativamente sobre el malestar que genera la doma y el entrenamiento; que la única moneda de intercambio es el agua y la comida como premio o refuerzo positivo y que las manifestaciones de relajación y ostensible bienestar del caballo son respuestas al estrés que ha padecido por el manejo. Lo que veo en estas proposiciones es una reducción del caballo a un estado muy elemental, que no considera las cualidades que enriquecen los vínculos simbióticos entre el animal y el humano y en última instancia, al no poder reconocer lo que le puede dar placer al caballo, prácticamente lo cosifica. Los procesos de aprendizaje nos cambian y a lo largo del tiempo incluso provocan cambios en el programa genético, el caballo moderno es el resultado de la interacción con el hombre que ha favorecido el desarrollo de su potencial genético.

 


Los procesos químicos pueden ser considerados un engranaje de la maquinaria del conocimiento y de la memoria pero no lo son todo y mucho menos se puede inferir de ello algún principio moral para juzgar la práctica ecuestre.

La ciencia es, mientras no se falsea, información sobre cierto aspecto de la realidad pero la doma es un arte que se despliega en la conjunción y relación de dos seres vivos que están creando una nueva realidad. Las sanciones morales nunca pueden estar actualizadas hasta tanto no se conoce el nuevo acontecimiento. Solo cuando se hace posible lo imposible, es decir, cuando se interviene en la realidad para provocar un cambio o una novedad, se abre el ámbito moral. De otro modo, la teoría, puede correr el riesgo de ser prejuiciosa o instituir dogmas.

viernes, agosto 21, 2020

Recomendaciones de Virgilio en el Libro III de las Georgicas

 




I.

El mismo cuidado has de tener con los caballos: desde muy tiernos han de ocupar tu atención los que destines a perpetuar su especie. El potro de buena casta lleva siempre en la dehesa la cabeza levantada y bracea con gallardía; siempre va delante de los demás, es el primero a aventurarse en un río peligroso o en un puente desconocido, no se espanta de vanos estrépitos, tiene la cerviz erguida, la cabeza sutil, el vientre corto, la grupa carnosa, muy abultado el animoso pecho. Son excelentes los alazanes y los bayos; los peores son los blancos y los cenicientos. Si oye el buen potro a lo lejos ruido de armas. no acierta a estarse quieto, aguza las orejas, todos sus miembros se estremecen y arroja por la nariz fuego en vez de aliento. Ondea su espesa crin sobre el brazuelo derecho, el espinazo le forma una canal en medio de los lomos, escarba la tierra y la hace resonar fuertemente con el recio casco. Tal era Cilaro, domado por las riendas de Pólux Amicleo; tales fueron los dos caballos del carro de Marte; tales también los del carro del grande Aquiles, tan celebrados por los poetas griegos. Tal pareció el mismo Saturno cuando, en figura de caballo, sacudió la crin al ver llegar a su esposa, y en su rápida fuga, llenó con agudos relinchos el alto Pelión.


II.

Cuando empezare a decaer el caballo, vencido de enfermedades o de los años, métele en la caballeriza y da descanso a su noble vejez. Frío ya para la monta el caballo viejo, vanamente se empeña en un afán ingrato, y cuando llega a la amorosa lid, arde sin fruto, cual fogarada de paja. Así, pues, atiende ante todo al brío y a la edad del caballo padre; cerciórate de su raza y cualidades, de si es sensible a la ignominia del vencimiento y a la gloria del triunfo. ¿No has observado, cuando en la lucha se lanzan los carros al palenque, disparados de las barreras, cómo exalta a los mancebos el ansia de vencer, y cuál les palpita el corazón al temor de la derrota? Con el retorcido látigo aguijan a sus caballos, y echado el cuerpo hacia adelante, les largan toda la rienda; vuelan los ejes, hechos brasa. Ya se los ve cabizbajos; ya, soberbiamente erguidos, parece que, arrebatados por los vientos, van a remontarse a los espacios etéreos. No hay tregua, no hay descanso; levántanse remolinos de roja arena; la espuma y el resuello de los tiros que los siguen mojan sus espaldas. ¡Tanto los punza el amor de la gloria y el afán de vencer!


III.

Esto observado, y atentos a la estación conveniente, ponen los criadores todo su cuidado en engordar con pingües pastos al caballo que eligen para cabeza y padre de la yeguada; para él cortan las primeras hierbas y le dan puras aguas de río y mucha cebada, a fin de evitar que sucumba a las dulces fatigas a que está destinado y que se reproduzca en una prole desmedrada y lánguida la debilidad del padre. Al mismo tiempo se procura que enflaquezcan las yeguas, y cuando empiezan a aguijarlas los ya probados ardores del deseo, hay que quitarles el forraje y apartarlas de las fuentes; a veces se les quebrantan los bríos haciéndoles dar largas carreras al sol a la hora en que se baten en la era las trilladas mieses y revuelve el céfiro en el aire las livianas pajas. Hácenlo así, a fin de que una excesiva gordura no estreche en las hembras el camino de la generación, antes reciban sedientas su germen fecundo y lo absorban en sus recónditos senos.

Después que hubieren parido, convierte todo tu cuidado hacia los becerros. Lo primero es imprimir les con un hierro candente la marca de su torada y la señal que indique los que se destinan a la reproducción y los que se guardan para ofrecer sacrificios en los altares o para arar los campos y revolver la tierra erizada de quebrantados terrones; los demás se sueltan a pastar en los verdes prados


IV.

Pero si te inclinas más a las cosas de la guerra y a los fieros escuadrones, o a deslizarte en un rápido carro por las orillas del Alfeo de Pisa o en el bosque de Júpiter, pon tu principal cuidado en la cría de caballos, acostumbrándolos a ver armas y escaramuzas bélicas, y al ruido de los clarines y al rechinar de las ruedas, y a oír en la cuadra el retintín de los frenos; alborócenlos también cada vez más los elogios de su dueño y las sonoras palmadas con que, al celebrarlos, les acaricie el cuello. A todo esto debe hacerse apenas destetado, y a presentar de grado la boca al blando cabestro, aunque sin fuerza aún, tímido e inexperto; pero, cumplidos los tres años y entrado en los cuatro, es menester que aprenda a dar vueltas, a echar el paso a compás y a doblar alternadamente los brazos cual si con ellos fuera a cavar la tierra. Desafíe entonces a los vientos en la carrera, y volando por el campo sin límites, como si no llevara riendas, estampe apenas sus pisadas en la superficie de la arena, semejante al aquilón cuando se precipita furioso desde las regiones hiperbóreas y dispersa los turbiones y las áridas nieblas de la Escitia. Las altas mieses y las pobladas campiñas se estremecen a su apacible soplo, crujen las copas de los árboles, y largas oleadas van a estrellarse en las riberas; vuela él en tanto, barriendo juntamente en su carrera los campos y los mares. El caballo así enseñado o brillará en los estadios de la Élide, revolviendo en la boca una sangrienta espuma, o arrastrará con el flexible cuello el guerrero carro de los belgas. Una vez domados tus potros, ya puedes dejar que engorden, dándoles abundante pienso, mas no antes, pues entonces cobran sobrados fuegos y se resisten al castigo y al duro freno por más que se los sujete. Pero el medio mas seguro para dar vigor, así a los toros como a los caballos, es tenerlos apartados de las hembras y de los estímulos del ciego amor.

jueves, abril 30, 2020

Elevar la cruz

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martes, abril 14, 2020

Pilates


Un poco de gimnasia para la flexibilidad de los posteriores,  equilibrio y propiocepción.

viernes, noviembre 15, 2019

miércoles, octubre 23, 2019

Acerca del contacto


Qué hay que entender por un contacto suave, firme y parejo?
Primero hay que decir que  los conceptos de equitación están todos relacionados y que definir cada uno depende de los otros porque se trata de un sistema.
En la imagen se muestra una tabla de entrenamiento que trata de ilustrar cómo deberia ser la progresión del adiestramiento, o también cuáles son los pilares fundamentales de la construcción de un caballo domado.
Hay que decirlo también, que no todos aceptan este esquema pero nos sirve como referencia y funciona, como decíamos, de modo que un concepto de la escala supone a los anteriores.
En la base está la regularidad o el ritmo.  Si bien no es el mismo concepto tomemos en general que lo básico es que los aires del caballo sean regulares (que el caballo no descomponga el aire) y mantenga un ritmo... si es tango, tango... si es cumbia, cumbia.
Lo que sigue es la soltura... y también otras ideas relacionadas como relajación y flexibilidad. Se trata de que el caballo se muestre natural y permeable.
Lo tercero es la impulsión o voluntad de avanzar.
En cuarto lugar aparece el contacto.
Primero es interesante ponerse a pensar qué significa contacto. En una versión en inglés el concepto es "conexión"...
En este sentido, contacto es que todas las partes del caballo estén conectadas y que todos los elementos observados hasta aquí estén actuando armonicamente.

En general se suele confundir la idea de contacto con la conduccion de la mano y la relación de la boca del caballo con la embocadura. Lo que ocurre es que la boca del caballo es el síntoma de como está el contacto.

Entonces: un contacto suave, firme y parejo quiere decir que el caballo marcha suavemente con soltura, con firme voluntad de avanzar y con regularidad.

Una observación más... la relación de la boca del caballo con la mano del jinete es un aspecto diferente que a veces se confunde con la idea de contacto.
En el desarrollo del entrenamiento el caballo pasa por un momento donde busca apoyarse en la mano como si necesitara ayuda para no perder el equilibrio. Este apoyarse se va corrigiendo hasta alcanzar el nivel de equilibrio que ya no necesite del apoyo. El fin de una doma es que las riendas puedan ir colgando y el caballo sea capaz de llevarse por si mismo.

martes, octubre 22, 2019

Educar, entrenar, adiestrar o domar?

Se educa, entrena o adiestra un caballo?
Mucho depende de qué contenido le demos a los conceptos de educación o adiestramiento...
Para hacer una diferencia yo prefiero el término doma porque me parece más dialéctico.
Supone la interrelación entre las dos partes y el consecuente cambio de cada una.
En la educación o adiestramiento la cosa está planteada en términos de un sujeto educador o adiestrador y un objeto que será acondicionado. En esta relación el sujeto permanece siempre igual a si mismo y el objeto es el único que debe cambiar.
En la doma, el hacer doméstico, incorporar al domo, la casa, supone que ambos lados de la relación cambian... el lobo deja de ser lobo y se convierte en perro y el hombre hace propias ciertas facultades del perro.
Domar un caballo supone desde luego provocar un cambio en el caballo pero también en nosotros porque una vez que el caballo entra en nuestra casa ya no somos los mismos.

viernes, septiembre 13, 2019